miércoles 18 de noviembre de 2009

El Toro que hizo una Ganadería

Siempre hay un semental que es clave a la hora de impulsar una ganadería, y algunos incluso llegan a poner su vacada en lo más alto. Éste que os muestro hoy es uno de ellos. Nació en Utrera, pero hizo famosa a una ganadería de Salamanca que cuando él nació no estaba ni creada. Curiosamente, la que no existe ahora es ésa a la que él perteneció.
Pero no demos más misterio al asunto. El ejemplar se llama “Montecillo”, nº 25, y fue el encargado de “hacer” la ganadería de Carmen Lorenzo y, por ende, de Hnos. Gutiérrez Lorenzo.
“Montecillo” vio la luz en la mítica finca “Juan Gómez”, solar matriz de los Urquijo de Federico desde que la ganadería fuera comprada por Juan Manuel Urquijo y puesta a nombre de su esposa, Carmen de Federico. Allí pastó la ganadería hasta casi su venta, porque años antes Carlos Urquijo trasladó las vacas, añojos y erales a “La Navarra”, finca serrana hogaño propiedad de Martín Lorca
Este toro nació cuando la estrella de la familia Urquijo comenzaba a declinar, en 1973. Y cuando esta foto se hizo, en la otoñada de 1978, “Montecillo” era un precioso semental cinqueño. Los problemas acuciaban a su dueño, Carlos Urquijo, que apenas dos años más tarde enajenó la histórica divisa grana y negra a Antonio Ordóñez, quien en 1984 se la vendió nuevamente a la familia Murube. Se cerraba así el círculo abierto casi setenta años antes, cuando Tomasa Escribano, viuda de Joaquín Murube, se la había vendido a los Urquijo.
Pero “Montecillo”, hijo de “Pollito”, no llegó a pisar “La Cobatilla”, nuevo feudo de los Murube, sino que fue “El Niño de la Capea” quien se lo llevó para sus vacas y acertó de pleno. Muchos han sido los hijos y nietos suyos que han llenado de premios los cercados de “Espino Rapado”, la finca de Pedro Gutiérrez Moya. Y él no duda en citar al “Montecillo” de Urquijo como un toro fundamental.
Si alguna vez os habíais preguntado cómo era ese toro, aquí tenéis la respuesta.

lunes 16 de noviembre de 2009

Cumbre en Córdoba


Nunca pensé que me iba a suceder lo que el otro día en la plaza de toros de Córdoba, un lugar donde se me han puesto los vellos de punta más de una vez viendo torear, sobre todo dos tardes, una, cuando Finito estuvo inmenso con “Banquero”, un toro de Marca al que cuajó de principio a fin en el año 2001. La otra, con el mismo torero, el día que mató los seis toros e indultó a “Bondadoso”, de Domingo Hernández.
Pero la otra noche volvieron a ponérseme los vellos como escarpias en esa plaza. No había corrida, y el acto al que iba no era siquiera en el albero, sino en el “Salón de los Califas”, donde Juan Jesús Espinosa había preparado una velada bajo el título “Aroma de Torería, Versos de un Sentimiento”.
El ambiente, mágico, con gente hasta en la puerta. Dentro del salón, todo cuidado al mínimo detalle. La iluminación, íntima; los olores, a romero; y al fondo, a la derecha del escenario, una silla de torero perfectamente montada por Antonio Márquez, el mozo de espadas de Finito, a quien iba dedicado el recital.
Aunque esa noche de viernes el que estuvo cumbre fue Juan Jesús Espinosa. Llevo más de veinte años presenciando conferencias, recitales, mesas redondas, y todo tipo de actos relacionados con la cultura taurina. Pero como éste, ninguno; es más, estuvo a años luz de cualquier otro que yo haya podido ver.
La entonación, magistral; el ritmo, magnífico; la forma de llenar escenario, de ésas que sólo están al alcance de los elegidos. Y todo con una fuerza expresiva extraordinaria que puso a la gente en pie más de una vez, y que al final del evento la tuvo unos cuantos minutos aplaudiendo. En definitiva, que aquello fue soberbio.
Si vuelve a dar este recital en otro sitio, no os lo penséis. Seáis o no partidarios de “Finito”, vamos, aunque seáis de esos que lo odian hasta los tuétanos, merece la pena escuchar cómo recita Juan Jesús estos versos salidos de lo más hondo de su corazón de poeta.
A mí me impresionó... y me emocionó.
Sólo faltó un detalle, y es que alguien con sensibilidad gestionase la llave de la puerta de Los Califas para que esa noche, aunque hubiera sido a pie, Juan Jesús Espinosa, de quien a partir de ese día soy, además de amigo, ferviente admirador, hubiese salido por esa puerta grande del toreo cordobés.
Desde el viernes, para mí y para todos los que tuvimos la fortuna de disfrutar con su torería hecha verso, él es uno de esos grandes.

jueves 12 de noviembre de 2009

Por si os queréis acercar


Osuna, esta tarde, y Córdoba, mañana, son mis próximas citas con el toreo. Hoy, en la ciudad ducal, en plena campiña sevillana, nos vamos a juntar tres de Jaén a hablar de toros, no diréis que la cosa no tiene arte. La cita, con Curro Díaz, Pedro Luis Flores, representante de la ganadería que más años lleva asentada en tierras jiennenses, la de Flores Albarrán, y un servidor, es en la Casa de la Cultura de Osuna, a partir de las ocho de la tarde.
Y mañana, en la plaza de toros de Córdoba, concretamente en el Salón de los Califas, hago la presentación del recital que, glosando a Finito de Córdoba, ha preparado Juan Jesús Espinosa. Conociéndolo, el evento va a ser un tacazo del que hablaremos mucho tiempo. Cante, música, fotos, versos... inspiración pura bajo el nombre "Aroma de Torería, Versos de un Sentimiento".
Me da que lo vamos a disfrutar mucho. El que quiera acercarse, ya sabe, a las 8 en la plaza de Los Califas.

miércoles 11 de noviembre de 2009

Toros bravos... y toros viajeros


Hoy hace justo un mes que empezó la feria de Jaén, y aunque a éste post le correspondía haber salido a la luz mucho antes, entre esperar a cotejar los datos y varias cosas más, es hoy cuando está aquí.
Del abono jaenero, con muchas más sombras que luces, destacó sobremanera un toro, “Hechicero”, nº 21, de “Torreherberos”. Enchiquerado ese día como sobrero, se le “escapó” a las cuadrillas, que no lo metieron de principio en la corrida, quizá porque abría un poco la cara. Pero para eso mismo está el conocer las ganaderías, y ésta de “Torreherberos” tiene ese defecto, buscado adrede por su anterior propietario, Teófilo Segura, con la idea de sacar toros con seriedad suficiente para plazas de categoría.
Pero Teófilo se aburrió pronto de su aventura ganadera, y es misión de los nuevos propietarios volver a la armonía de pitones que siempre tuvo esta vacada. Porque el fondo de calidad ahí está. Y también el de bravura, como demostró “Hechicero”, que se le “fue” a César Jiménez de principio a fin.
Y ahora, a los datos. “Hechicero” se lidió el 16 de octubre, día en el que se enchiqueraron toros de hasta cuatro hierros. La verdad es que sólo “Vellosino” consiguió jugar un encierro completo en Jaén, y aún así, varios de sus componentes habían estado en otras plazas, como otros muchos del último abono del año. Así que ahí va la relación de sus datos y sus viajes hasta llegar al coso de La Alameda:

- “Casquivano”, nº 17, 538 kgs., de Montalvo. Lidiado como cuarto el 11 de octubre para rejones. Alvaro Montes le cortó las dos orejas. Pero el 16 de septiembre había estado como 2º sobrero, curiosamente de a pie, en Salamanca, donde pesó 548 kilos.

- “Boinero”, nº 100, 483 kgs., de Mary Camacho. Estoqueado el 16 de octubre, en cuarto lugar, por Vicente Barrera, que paseó una de sus orejas. Fue sobrero en El Puerto de Santa María en las corridas del 9 de mayo, 2, 7 y 8 de agosto. En la primera pesó 480 kilos, y en agosto 520.

- “Lacerado”, nº 27, 523 kilos, de Torreherberos. César Jiménez lo pasaportó en sexto lugar la tarde del 16 de octubre. Fue tercer sobrero en Córdoba el 28 de mayo, pesando 585 kilos.

- “Remolino”, nº 90, 470 kgs., de Vellosino. Miguel Angel Perera le cortó una oreja el 17 de octubre, donde salió en segundo lugar. Fue 2º sobrero en Salamanca el 17 de septiembre, donde pesó 490 kilos.

- “Tiburonito”, nº 27, 462 kgs., de Vellosino. Lidiado en tercer lugar la tarde del 17 de octubre por Alejandro Talavante. Fue primer sobrero en Salamanca el 17 de septiembre, pesando entonces 510 kilos.

- “Sabido”, nº 20, 470 kgs., de Román Sorando. Estoqueado por “El Fandi” en tercer lugar el 18 de octubre. Fue sobrero en Ciudad Real el 18 y 19 de agosto, pesando allí 568 (100 más que en Jaén, casi nada el adelgazamiento)

- “Campocorto”, nº 48, 501 kgs., de Román Sorando. Lidiado por Curro Díaz en quinto lugar el 18 de octubre. Hizo las veces de segundo sobrero en Ciudad Real el 18 de agosto, plaza donde dio 578 kilos en báscula. (Otro que adelgazó tela...)

- “Alcalde”, nº 6, 515 kgs., de “El Torero”. Enrique Ponce abrió plaza con él el 18 de octubre. Antes había sido sobrero en Murcia la tarde del 19 de septiembre, pesando en esa plaza 562 kilos.


O sea, que de estos datos, y seguro que hay alguno más por ahí, se deduce que el 25% (8 de 32) de los toros lidiados en Jaén venían de rebote de otras plazas. Ahí queda para quien pueda interesar. Eso sí, ninguno fue tan bravo como “Hechicero”, cuya foto aún en los cercados de tierras rojas de “La Marquesa” sirve para ilustrar este post.

domingo 1 de noviembre de 2009

Padre e Hijo

Genética pura. Ni más ni menos. Este padre y su hijo son como dos gotas de agua, ensabanados, bocinegros y botineros. Las orejitas negras, las pequeñas manchas distribuidas exactamente igual en la anatomía de ambos, la cara entrepeladita...
En fin, dos preciosidades idénticas, cubiertas además por esa capa tan espectacular que levanta murmullos cuando un toro “blanco” sale por la puerta de chiqueros.
Por fuera, son iguales. Ahora, lo que el becerro lleve dentro lo sabremos, bien dentro de dos años, si es tentado para semental, o dentro de cuatro, cuando salga a una plaza. Yo sólo sé que si en el comportamiento sale a su padre, que se llama “Laborioso”, es del guarismo 03, tiene el hierro de Valenzuela y pertenece a una de las reatas más insignes de la rama “osborne” de Núñez del Cuvillo, tendrá una clase inmensa...
Ya os lo contaré cuando llegue el día.

viernes 30 de octubre de 2009

¿Cambio Climático?




Digo yo del cambio climático que será como las meigas, que haberlas, hailas. Lo cierto es que ha habido años de sequía galopante, y a la cabeza se me viene el horrible 1997, pero siempre, cuando llegaba octubre y el otoño aparecía, la lluvia iba a más y por lo menos el campo verdegueaba. Y, por supuesto, no soportábamos temperaturas cercanas a los 30º C, que es lo que hemos tenido hoy.
Una vez más, las imágenes dicen más que las palabras. Están tomadas dos días después de acabar la feria de San Lucas, precisamente la única jornada de los últimos tiempos en que cayeron dos gotas, a todas luces insuficientes para paliar la más que preocupante situación del campo.
Además, estas fotografías son de una de las fincas más ubérrimas de todo Jaén, “Medianería”, hogar desde hace casi un siglo de los toros marcados con el hierro de Flores Albarrán. Allí siempre cuentan los viejos mayorales de la zona que “se mea un pájaro y sale hierba” y por eso mismo era la envidia y el “deseo secreto” de todos los ganaderos de por aquí.
Pero este 2009, a las alturas de año en que andamos, la finca parece un erial, o como dicen por ahí arriba, un secarral, y en la inmensidad de sus vistas sólo se ve el ansiado color verde en las copas de los chaparros.
¿Será cosa del dichoso cambio?

jueves 29 de octubre de 2009

Veletas


Una veleta es el remate de un cortijo, de una casa, o de un palacio. Una veleta, tan fútil y cambiante como el viento, que es quien la maneja, pero que al mismo tiempo marca una dirección con inequívoca claridad.
De todas, las de mayor personalidad siempre me han parecido las del campo bravo, bien coronando la chimenea mayor de una finca, o la contera del palco de la plaza de tientas. Me encantan aquellas que no caen en la simplicidad y buscan el detalle. Aquí os dejo dos, una “torista” y otra “torerista”, porque en una tiene protagonismo un toro y en la otra, el torero.

La primera de ellas corona la casa de “Valdefresno”, y desde su altura se aprecian las llanuras salmantinas aledañas a Tabera de Abajo, un paisaje bellísimo que me fascinó desde el primer día que lo vi. Hecha con preciosa sencillez, refleja cómo un mayoral está moviendo un toro ayudado de su garrocha. Y, coronando la escena, el hierro que el primero de los Fraile usó, el rotor de un motor, simbolizando que la unión hacía la fuerza.

La otra , alegórica de un par de banderillas, está en todo lo alto de la puerta por la que se entra a la plaza de tientas de “Rozas Viejas”, finca donde pacen los machos de “Jaralta”, en pleno corazón de Los Pedroches, otro paraíso de inmensos encinares, llano como la palma de la mano.
Ay, las veletas, si pudiesen contar alguna de las muchas cuitas y enredos que se han forjado a su sombra...

miércoles 28 de octubre de 2009

Verdad y Dignidad




El personaje que aparece en las fotos es el “honorable” (creo que así se llaman todos los presidentes de la Generalidad de Cataluña) José Montilla. Si algo muy gordo no lo evita, él será quien firmará el decreto que acabará con los toros en la región donde gobierna.
Siempre he dicho que la gente del toro somos como mulas de noria, porque hasta que no nos dan palos encima del lomo no empezamos a movernos. Y a veces es tarde, porque el dueño se piensa que la mula no sirve para nada y la vende para hacer salchichón. A lo mejor eso es lo que nos ha pasado en Cataluña, con todos los antis movilizados al socaire de la situación política y haciéndose cada vez más fuertes. Hasta el punto de que mucha gente, seria y realista, ve cerca el final.
Claro, que el principal problema reside en la puñetera ley electoral que tenemos en España, según la cual una inmensa minoría puede apretar el cuello a un partido que ha tenido unos cuantos millones más de votos que ellos, pero no los suficientes para alcanzar mayoría absoluta. Que es lo que pasa ahora mismo con las huestes del “ínclito” José Luis Carod Rovira (lo estoy escribiendo todo en castellano moderno porque me sale de ahí, ¿entendido?), un personaje que odia los toros sólo porque significan algo netamente español.
Pero éste es, precisamente, un blog de toros y no de política, más todavía porque soy apolítico total. Aunque Roque, mi querido profesor de filosofía en C.O.U. afirmaba que yo no debía decir eso, porque no existían los hombres de tal especie, sino los que se pasaban a todos los políticos “por el forro de los cojones” (sic).
En fin, que el de Iznájar, sí, de Iznájar, porque Montilla nació en el corazón de Andalucía (encima eso), no en Cataluña, puede ser el que apuntille a La Fiesta en aquella región, y de paso, la libertad de mucha gente a elegir lo que quiere hacer con su vida.
Por eso mismo me han llenado de estupor sus declaraciones de hoy, a cuenta del escándalo de corrupción descubierto por allí. Montilla, muy digno él, ha declarado textualmente “Los únicos valores que deben guiar el ejercicio de los cargos públicos son la Verdad y la Dignidad”.

¿Verdad?. Lo es que usted, aparte de las veces que se dejó ver por la Monumental catalana, ha estado en bastantes plazas de toros. Y gustosamente, además. Como el día de estas fotos, en la feria de Baeza, hace un par de años, siendo ya presidente de la Generalidad. Ese día se sentó en una barrera, acompañado del alcalde de la ciudad, o sea, donde todo el mundo pudiese verlo y, a tenor del relajado semblante que mostraba, parecía estar disfrutando tela de la corrida. Que no fue a la portuguesa, ni al estilo “Las Vegas”, sino a la española en toda su extensión. Otra cosa fue cómo se le crispó el gesto al ver cerca el objetivo de la cámara...

¿Dignidad?, ¿qué es dignidad, pensar una cosa y decir otra por rebañar un puñado de votos?. ¿Eso es dignidad?. Pues entonces yo no soy digno, ni quiero serlo en la vida...

Si al final Roque, mi sabio profesor, tenía más razón que un santo: “Luismi, por el forro de los cojones, que te lo digo yo...”. Él sí que sabía.

P.S.: Estas fotos, que por supuesto no aparecen en el extenso catálogo de la web biográfica del Sr. Montilla, están a disposición de todos cuantos queráis utilizarlas. Por eso mismo están subidas al blog con bastante más calidad de píxeles de lo habitual. Si las usáis, que sea para bien.

martes 27 de octubre de 2009

El Viejo Semental

Recuerdo, hace más de veinte años, una portada de “Aplausos” que tenía el mismo título que este post. Aparecía en ella un semental con muchos años sobre sus lomos, creo recordar que del hierro de Osborne.
Hoy, repasando fotos de hace tiempo he dado con ésta. Otro viejo semental, “Molinero” se llamaba, que tenía nada menos que quince años cuando se tomó la instantánea. Y “Molinero”, como todos los sementales que llegan a esa edad, tenía muchas cosas que contar de su vida.
Había nacido en “Las Ramblas”, en una de las primeras parideras que Daniel Martínez tuvo cuando decidió hacerse ganadero. Era la del año 92, y cuando cumplió dos años fue tentado para padre. Con él pasaron la prueba otros dos toros determinantes en la ganadería de Martínez, pero también en otras muchas: el archifamoso nº 13, “Mangarrota”, y el nº 3, “Montes”, que también ha ido ganando celebridad con el tiempo. Además, los tres eran hijos del mismo toro, el “Ensaladera-27”, del hierro de Marqués de Domecq, pero propiedad de José Miguel Arroyo “Joselito”.
Pero “Molinero” era el más difícil de manejar en el campo, y quizá eso influyó en que Daniel se lo vendiese a Javier Moreno y a Rafael Miranda, que hacía poco habían empezado la aventura de ser criadores de bravo en tierras de Jaén bajo el nombre de "Miranda y Moreno", y que hoy en día es de las mejores, si no la mejor de la provincia.
Allí, en los cercados del “Collado de Santa Ana” pasó “Molinero” la mayor parte de su vida, más de diez años, teniendo como principal virtud en sus productos la mejor un raceador puede transmitir: uniformidad en el comportamiento. Tuvo hijos de vuelta al ruedo, de ovación en el arrastre y muy pocos que bajaran el tono. Además, sus hijas son mayoría absoluta entre la actual nómina de vacas madres de la ganadería que fue su harén.
“Molinero” murió de viejo hace unos meses, y quizá ésta sea la última foto que se le hizo. En ella está ya mayor, muy mayor, con el pitón derecho caído por los avatares de muchas peleas, muchas cercas destrozadas y muchas puertas pasadas. Y está también flaco, de tanto cubrir vacas y de hacerlo un año sí y otro también.
Pero en esa tarde nublada de invierno aún se le ve altivo, en lo alto del cerro del cercado de sementales, y en su mirada cansada todavía se adivinaba el fuego de la bravura, de una existencia vivida al cien por cien, en la que tuvo todos los lujos, placeres y cuidados que un bovino puede desear. Como rey de la casa que era…

lunes 26 de octubre de 2009

Partido de Resina: Las Instalaciones (y VI)









Con el no parar de fin de temporada, se me había quedado atrasado el último post sobre la ganadería de “Partido de Resina”. Y aquí está, más vale tarde que nunca.
Pero en éste no salen los bellos animales cárdenos que hacen a esta ganadería única e irrepetible, sino aquello que le da nombre: la finca.
O mejor dicho, las instalaciones de ella, que Jaime de Pablo-Romero tuvo prácticamente que hacer cuando se hizo cargo de la vacada, adquiriendo las partes que habían correspondido a sus hermanos.
Con estructura de cortijo andaluz, todo gira en derredor de dos patios, uno, al que dan las viviendas y que en su centro está adornado con palmeras. El otro, más amplio, tiene el suelo empedrado y una farola en medio. Allí está el embarcadero y adjunto a él, los corrales y la plaza de tientas.
Todo en colores almagre y blanco, y la plaza, con un pino extramuros de ella y enfrente del palco que sirve de sombra a uno de los burladeros. Estando allí pensé en toda la historia y la leyenda de esta ganadería, y más aún cuando ese catedrático de mayorales que es Manuel Muñoz me permitió pasar a su despacho, cubierto de fotos desde el suelo hasta el techo en sus cuatro paredes.
Allí estaban las fotos de casi todos los toros célebres de la ganadería, pero sobre todo, el sudor, la sangre y también las lágrimas de los Muñoz, esa familia de conocedores que desde hace más de un siglo lo han dado todo por la insignia “Pablo-Romero”.
Si tenéis oportunidad de ir, no la desperdiciéis. Porque aunque ahora no sean precisamente los mejores momentos de la divisas, es un auténtico placer para el alma de un aficionado estar en un sitio que es un pedazo de historia viva de la fiesta de los toros. Yo, por lo menos, fue lo que sentí.