jueves, 9 de febrero de 2012

Padres, hijos y nietos

No me extraña que cada vez más gente elija para "perderse" un lugar como "El Añadío". La finca, entre Vilches y Arquillos ha cogido fama como hotel rural, y en su cortijo, situado en un collado desde el que se domina todo la comarca del Condado, no es difícil hallar la paz del espíritu y la tranquilidad que muchas veces se echa de menos rodeado de móviles y ordenadores.
Allí, María Jesús Gualda cría sus "coquillas", refrescados por sementales de José Chafick, que con su hierro de "San Martín" puso a los "santacolomas" nuevamente en candelero. Después, las circunstancias fueron las que fueron, y el mexicano cruzó el charco para no retornar.
Pero, a lo que vamos. Tentadero en "El Añadío". El día, soleado, pero frío y ventoso, quizá el menos adecuado para tentar animales con sangre cárdena por sus venas. Los toreros, dos de dinastía y uno que quiere serlo. Porque tentaban Pedro Gutiérrez "El Capea" y Dámaso González, junto al novillero Antonio Puerta. Además, la sorpresa la trajo el torero salmantino, que aún haciendo campaña mexicana, como eso de los vuelos transoceánicos ya es moco de pavo, ha venido para estar apenas una semana en España. Y se ha traído a Fermín Espinosa "Armillita", hijo del matador del mismo nombre, y nieto del mítico Fermín, patriarca de los "Armilla", para que se vaya fogueando con el bravo español.
Hubo de todo, pero el que más me asombró fue "El Capea". Da gusto verlo en el campo, sin dejarse tocar un trasto, cogiéndole la velocidad y las alturas a las becerras con una facilidad y rapidez pasmosa. Algo que los ganaderos agradecen... y mucho.
Dámaso hijo se gustó con el capote, y a la quinta vaca, que fue sensacional, le hizo de todo, incluido un arrimón que recordaba a aquel Dámaso González Carrasco, uno de los toreros con más redaños que ha parido madre. Allí estaba también el maestro, detrás de un burladero, al solecito, encendiendo pitillo tras pitillo y rememorando aquellos tiempos de capa en los que era uno de los torerillos más habituales de la zona junto con Sebastián, el de Linares, ahora su consuegro, que además lo llamó unas cuantas veces esa mañana. Las cosas de la vida, el tapia de antes pisando otra vez las tierras que le vieron hacer cientos kilómetros a pie buscando robar un puñado de muletazos a vacas ya más que apuradas. Sólo que ahora vuelve a esas fincas como lo que es, un figurón del toreo... y un maestro. Estaba "anunciado" también Pedro Gutiérrez Moya, "Niño de la Capea", pero a última hora no pudo acudir.
Así pasó la mañana. Y, detrás del burladero, tomando notas, María Jesús, la ganadera, quizá pensando en que cuando Dámaso venía por aquí, su abuelo, que fue ganadero sobre estas mismas tierras, ni en los mejores sueños llegaría a imaginar que más de medio siglo después una nieta suya estaría criando toros bravos. Y hermosos, además, pero eso ya se verá en un próximo post.

miércoles, 8 de febrero de 2012

El destino de "Bullidor"

Se llamaba "Bullidor", tenía el nº 36 y formaba parte de la primera paridera que las vacas marcadas con la estrella de "Jandilla" habían hecho en "La Marquesa", la finca que posee Joaquín Morales extramuros de Vilches. Sus hermanos del año anterior, que habían venido de rastra con esas vacas, fueron los primeros que sintieron el hierro candente cuyo anagrama era esa estrella dentro de un escudo, el de la ganadería "Torrehandilla".
Cuatro años después de haber nacido a principios de 2007, en esos días donde el invierno cede ante la primavera, "Bullidor" era un toro imponente que, además, estaba apartado en el cerrado donde se encontraba la corrida más lujosa de la camada. Porque su destino estaba marcado nada menos que en Sevilla, donde sería lidiado en pleno jueves de farolillos.
Pero su sino cambió una mañana de abril. El sol calentaba el lomo de los ocho cuatreños que había en su cercado, bien cuidados y mejor comidos, así que la agresividad estaba a flor de piel. Y "Vanagloria", nº 12, no dejó pasar la ocasión ese mediodía. Se encampanó ante "Bullidor", y la pelea fue brutal, intensa, sangrienta. Por si fuera poco, el nº 38, "Ejecutivo", cumplió esa ley del campo que marca un tercero en cada disputa, así que la paliza que se llevó el castaño fue de impresión. Hasta el punto de acabar casi metido en uno de los pilares del agua, maltrecho, cojo y herido. Sólo la fortuna le salvó la vida, porque la casualidad hizo que el ganadero estuviera en su cercado justo en ese momento.
Así que "Bullidor" fue cambiado de cerrado, pero le costó un mundo recuperarse y, claro está, no pudo ser embarcado para Sevilla. Tampoco lo fueron finalmente sus "enemigos", "Vanagloria" y "Ejecutivo". Pasaron los días, y a mediados de mayo, el ruido de un camión soliviantó la paz de la noche en la dehesa. En el embarcadero, al lado del cercado donde estaba, un toro volvía vivo de la plaza. Era su hermano, "Bullidor", cinqueño, que había nacido un año antes que él, de la unión de la vaca nº 905 del año 98, con el semental "Leyenda", de "Jandilla". Él sí que había tenido suerte porque, con su bravura, había ganado la inmortalidad.
Nuestro protagonista, que tenía un padre con mucha mejor nota, "Desplumado-166", continuó reponiéndose. Llegó julio y otro camión se llevó muy lejos, hasta Barcelona, a "Vanagloria" y "Ejecutivo", que habían estado todo ese tiempo repartiendo leña a quien se había puesto en su camino. Después fueron emparejados en el mismo lote y pasaportados por la misma espada, la de "El Fandi".
Conforme el año avanzó los cerrados se fueron quedando vacíos. Y cuando ya las noches olían a otoño sólo quedaban ocho toros en la finca. Entre ellos, "Bullidor", que el 14 de septiembre fue embarcado con destino a Villacarrillo. Le cupo en suerte a "El Cid", y fue tan bravo que le dieron la vuelta al ruedo. Para el ganadero, su comportamiento en la lidia fue muy superior al de "Espontáneo", al que perdonaron la vida esa tarde, pero que no llegará a cubrir vacas en su casa matriz. Sí lo hubiera hecho "Bullidor" de haber sido indultado, pero el destino volvió a burlarse de él la última vez que se cruzó en su camino.

miércoles, 25 de enero de 2012

En "El Cotillo" con David Galván

Ayer recibí una de esas llamadas que, en un segundo, te cambian los planes del día. Estando como estoy hasta arriba de trabajo pendiente, no entraba en mis pensamientos "perder" una jornada completa yendo al campo. Pero lo de ayer merecía la pena, y mucho. Más aún la mereció después de ver cómo estuvo el torero con una vaca y un par de toros cuajados.
¿El torero?. David Galván. Lo cierto es que sólo él y dos más habrían sido capaces de sacarme de casa y retrasar todo lo que tengo encima. Así que me fui hasta "El Cotillo", la finca que Juan y Agustín Collado poseen en Carboneros, y eché un día de categoría. En el tentadero, y en la tertulia posterior, porque fue de esas donde la gente sabe de lo que habla y se puede hablar con ellos.
La vaca, con mucho fondo, los toros, exigentes. El torero, rozando en muchos momentos la perfección. Yo no sé si Galván, que toma la alternativa el próximo 28 de febrero en Sanlúcar, llegará a ser un torero importante, porque ahí ya juegan su papel muchos factores. Lo que sí tengo claro es que lo tiene todo para serlo. Más aún, para convertirse en una figura de época.
El tiempo y la suerte decidirán. Mientras tanto, un puñado de fotos atestiguan que David Galván es, aún siendo novillero, algo más que un buen torero. Como decía el clásico "pasen y vean..."

domingo, 8 de enero de 2012

Señores del Campo Bravo

Anoche recibí una llamada de esas que te reconfortan con tu afición. Al otro lado del teléfono Sebastián Fernández, que lleva más de cuarenta años cuidando toros bravos. Primero, en lo de Primitivo Valdeolivas, después con los Jiménez Pasquau, y desde 1978 en casa de Roque Jiménez, una ganadería de la Asociación, de las más arraigadas y tradicionales en la provincia de Jaén.
Hace unos días me encontré con Sebastián mientras lidiaban a puerta cerrada unos toros del hierro donde ejerce con sapiencia las labores de mayoral. Hacía muchos años que coincidí con él la primera vez, en un tentadero donde toreó Juan Carlos García, que aún era novillero. Después de aquel día mis visitas a la finca "Pedro Tito" se pueden contar con los dedos de una mano y sobran más de la mitad. No por nada, sino porque no ha terciado así.
El caso es que nos pusimos a hablar la otra mañana, y le pregunté si era posible que me diera los nombres de unos becerros que yo había visto lidiar hace un cuarto de siglo, casi nada. Sebastián miró la lista que le escribí, se la guardó en el bolsillo y me dijo "haré lo posible".
Anoche me llamó, y uno a uno me los fue dando. Rebuscados en esas viejas libretas de campo que guardan los secretos más íntimos de una ganadería. Sin atisbo de letra impresa o de programas informáticos. Custodiados en esas páginas sólo por afición, la de un mayoral que se desvive por sus toros. Encima, en una ganadería especializada en lidiar añojos y erales, no corridas con figuras, con lo cual se antojaba más difícil que esos datos hubieran pervivido 25 años después.
Pero con gente de campo así, de los de toda la vida, todos los nombres que le pedí aparecieron, y a mí me ilusionó poder completar una parte de mi archivo que andaba coja. Y, más aún, saber que en el campo bravo, donde últimamente han aparecido mayorales que Dios tirita viéndolos, queda gente de tanta afición y categoría como Sebastián. Al final, es lo que siempre pienso, que entre los "chicos" es donde te encuentras la gente más grande.

sábado, 31 de diciembre de 2011

2011... Un día, Un torero.










En los primeros años de "Los Caminos del Toro", recuerdo que siempre, el último día de diciembre, sacaba a la palestra lo mejor o lo más bonito que, taurinamente hablando, me había traído el año que estaba a punto de terminar.
Y, para seguir con la costumbre, si ahora mismo, cuando faltan apenas seis horas para que 2011 doble, tuviera que decir cuál es el mejor recuerdo de este año, sin duda éste sería el que me lleva hasta la tarde del sábado 10 de septiembre en Andújar, la tierra donde hago mi día a día.
No creo que descubra América si digo a las claras que mi torero siempre ha sido Juan Serrano "Finito de Córdoba", como antes lo fue Emilio Muñoz, y antes aúnJosé María Manzanares padre. O como ahora mismo son Manzanares hijo, o Morante. O como en el futuro va a serlo David Galván. O como, desde el primer día que lo vi, lo ha sido ese pedazo de torero que es Marco Antonio Gómez.
A mí, como aficionado, me fastidia leer y oir lo que algunos piensan sobre El Fino, que si hubiera sido un hombre más "sumiso" al poder establecido, ahora mismo sería un torero de culto en el aire de Juan Mora o de Julio Aparicio. Pero no, nunca se quiso doblegar a nadie, así que se puso de moda darle leña, y leña que le dan. No digo que sin razón a veces, pero desmesurada casi siempre.
Pero yo siempre disfruto cuando lo veo. Cuando tiene su día, nadie torea como él. Nadie. Y este año tuve la suerte de encontrármelo dos tardes en ese aire. Una, en Sanlúcar, otra en Andújar.
Aquí, en Andújar, anduvo sublime con el que abrió plaza, un toro fácil y agradecido de Juan Pedro con el que bordó el toreo. El quinto (porque la corrida era de ocho toros), fue otra cosa. Sin ritmo, queriendo soltar la cara y coger con el pitón de fuera, era el toro típico con el que Finito normalmente habría abreviado.
Pero en vez de tirar las tres cartas hizo el esfuerzo, fue el mismo Fino que a mí me extasió hace años, y se impuso al toro. Hubo lances de los que se te quedan en la retina, naturales y derechazos de esos que te reconcilian con el toreo, y muletazos accesorios de esos que te hacen pensar que Juan Serrano es, sin duda, uno de los mejores toreros que ha parido madre.
El toro se llamaba "Cantaclaro", marcado con el nº 61, había nacido en noviembre de 2006 y era negro listón bragado, de Juan Pedro Domecq. Y a mí no se me olvidará mientras viva, porque "El Fino", después de coger muleta, espada y montera, se vino para mí y me lo brindó. A mí, que no suelo tener relación con toreros, que siempre procuro ir un pasito por detrás, pero que admiraba al Fino de Córdoba desde que lo vi una tarde de 1989 en la feria de Jaén, y que ese día hacía justo dieciocho años que, en la misma plaza, había levantado un monumento al toreo con un toro de Gabriel Rojas.
Dicho está y escrito queda. Por lo que pasó y por cómo pasó, ese sábado 10 de septiembre de 2011 me acompañará como aficionado el resto de mis días, porque, ofú... ¡¡¡ cómo estuvo ese torero, mi torero, en Andújar, mi tierra !!!


P.S.: Las fotos son de Melchor Rodríguez, un fenómeno gracias al cual quedó testimonio gráfico de una de esas "faenas secretas" de la temporada.

sábado, 24 de diciembre de 2011

viernes, 16 de diciembre de 2011

Torrehandilla, en Pamplona.

Siempre he dicho que Jaén, taurinamente hablando, tiene un potencial tremendo, pero también que, por desgracia, está lejos de todos sitios. Los toreros que han funcionado nunca se han quedado a vivir en ella, y los ganaderos han visto cómo, a pesar de que la A-4 atraviesa la provincia de norte a oeste, los veedores importantes pasaban siempre de largo, y cuando se paraban en alguna vacada, la visita era más protocolaria o de compromiso que para reseñar en firme una corrida o novillada.
Afortunadamente, en los últimos años una ganadería está rompiendo este mal bajío, y lo importante es que sirva como mascarón de proa para otras muchas.
Estoy hablando de "Torrehandilla-Torreherberos", propiedad de la familia Morales, que ya sabe lo que es anunciarse en la feria de Sevilla, y para la que este 2012 que ya bufa en chiqueros va a ser el año más importante de su breve historia ganadera.
Para empezar, La Maestranza, donde repetirán después del éxito de este año, y después plazas de tanta solera como Nîmes, donde la divisa roja va a debutar. Pero, lo que más llama la atención por la personalidad de la plaza, es que la ganadería jiennense tiene reseñado un lote para Pamplona y confirmada ya su presencia en la Feria del Toro. Es curioso cómo en las muchas quinielas que pululan por ahí este nombre no aparezca, cuando todo está ya cerrado.
Más aún, el toro que ilustra este post es uno de los que viajarán en los últimos días de junio a la capital navarra. Se llama "Víbora", es hijo del semental "Rebueno", y no quiero ni pensar el trapío que tendrá cuando llegue esa fecha, máxime si tenemos en cuenta que esta foto es de la pasada primavera, y desde que se hizo hasta que el toro se lidie habrá pasado casi año y medio.
En fin, que para mí, como residente en estas tierras y como aficionado, es toda una satisfacción que estos toros de Vilches se anuncien en Pamplona. Habría que remontarse hasta 1987 para ver una ganadería de Jaén en esa feria, porque ese año fue cuando Javier Araúz de Robles soltó la corrida que se lidió el día del santo patrón. Y después, sólo "Miranda y Moreno" ha lidiado allí, pero novilladas picadas.
Ahora, cuando se van a cumplir 25 años de aquel 7 de julio de 1987, con Robles, Esplá y Mendes en el cartel, que dieron cuenta de seis cárdenos criados en "El Burguillo", el Jaén ganadero volverá a tener protagonismo en Pamplona. Lo dicho, una alegría.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Quito... sin palabras

Ayer empezó la feria de Quito. Ando en estos días muy liado y casi sin tiempo para escribir. Así que voy a echar mano del refrán que sentencia aquello de "Una imagen vale más que mil palabras".
Y lo que pienso de lo que está pasando en la capital ecuatoriana se resume en el cartel anunciador no de una feria taurina, sino de una película. Sobran las palabras...

sábado, 5 de noviembre de 2011

Un "Maestro" en La Algaba (a Joselito Rus)












Esta tarde, en La Algaba, van a hacer el paseíllo un grupo de hombres de plata, que son oro de ley. Acostumbrados siempre a ver alguien por delante a la hora de romper plaza, hoy serán ellos los que llevarán el peso del festejo. Y además, lo harán homenajeando a Juan José Padilla, "héroe de guerra" de la profesión.

De todos los que torean, entre ellos Jaime Padilla, que le echó dos... pantalones cuando la cornada de su hermano, vaya por delante mi reconocimiento a Joselito Rus. Un tío en la plaza y fuera de ella.

Joselito es de esas personas que se hacen querer. Por su personalidad, por su manera de hacer las cosas, por ese gracejo natural que tiene, capaz de conseguir que la sonrisa aflore en momentos de seriedad.

Tuvo poca fortuna en su época como matador, y no pudo llegar a tomar la alternativa. Después se hizo un hueco entre los banderilleros con fama de buenos. Toreó a las órdenes de toreros como Curro Vázquez y Dávila Miura. Pero su oportunidad verdadera le llegó al colocarse con "Cayetano", que entonces a muchos les parecía que iba a ser el "elegido" (pobres ilusos). Pero el caso es que a Joselito la colocación le vino cumbre para que lo "viese" todo el toreo. Y como estaba cuajado en su oficio, brilló con luz propia su eficacia exenta de alharacas.

Pero a Joselito siempre le picó el torear con la muleta, así que nunca renunció a torear festivales, y lo hacía siempre con alegría, sin el resentimiento que tienen algunos amargados que tuvieron que irse de esto por la puerta de atrás. Pero también tenía la vocación de enseñar, así que una gran sonrisa se iluminó en su cara cuando lo llamaron para dirigir la Escuela Taurina de Jaén, un proyecto que acogió con la ilusión del chiquillo al que regalan el juguete que siempre quiso tener.

Desde que él llegó, la escuela jiennense ha sufrido un cambio radical. Los chavales disfrutan entrenando y aprendiendo. Consiguió el hito de dar una clase práctica, algo que llevaba muchos años sin ocurrir, y metió más de 8.000 personas (ocho mil, que se dice pronto), en la plaza de Jaén, el último domingo de septiembre. Y después, en feria, el día que toreó con Cayetano, con todos sus alumnos en el tendido, dictó una lección de cómo hay que bregar un toro y, en el otro, de cómo se banderillea de verdad.

Y sus alumnos, locos con él. Hasta el punto de que hoy, a La Algaba, van dos autobuses de los grandes, llenos hasta la boca, para apoyar al "maestro". Y si yo no he ido es porque ando de trabajo hasta las manillas.

Pero, aprovechando la ocasión, no podía dejar pasar la oportunidad de rendir homenaje a Joselito, al torero, al amigo, y al maestro. El otro día, uno de sus alumn@s me preguntaba que cómo toreaba Joselito con la muleta, porque por su edad, no lo había podido ver. Y qué mejor para contestarle que estas fotos, hechas una tarde de tentadero en casa de otro amigo, Alfredo García Merchante. Las becerras salieron de lujo, pero es que Joselito Rus, estuvo superior con ellas. Lo mismo que en un festival que se dio hace unos años en Pegalajar, que de ahí es la foto donde aparece con traje corto.

Que se repita hoy, torero, que lo disfrutéis y que, un día más, Juan José Padilla, homenajeado en esa bombonera que es la plaza de La Algaba, se sienta muy orgulloso de haber elegido la profesión más bonita del mundo. ¡¡¡ Suerte !!!